Cáncer, Coronavirus (COVID-19) y Terapia Física.
Se ha visto que aquellas personas que poseen comorbilidades o enfermedades preexistentes como: diabetes, enfermedades cardiovasculares, etc. Pueden desarrollar COVID-19 de manera más brusca y severa; así mismo, la edad como factor de riesgo, los mayores de 60 años. En el caso de los pacientes oncológicos, muchos tratamientos, como la inmunosupresión, quimioterapia o radioterapia, disminuyen las defensas y su respuesta frente a infecciones, por lo que poseen un alto riesgo, de enfermar y agravarse.
Por tanto, en ellos hay casos en los que esta enfermedad puede aumentar el riesgo de contagio y agravarse, y entre ellas podemos encontrar:
- Personas con enfermedades crónicas (Hipertensión, diabetes, obesidad, etc)
- Personas en tratamiento con uso de corticoides.
- Personas con Cáncer Hematológico: Leucemias, Mieloma Múltiple, Linfomas.
- Personas Sometidas a trasplante de médula ósea.
- Personas con compromiso del sistema respiratoria a causa de tumores: Cáncer Pulmonar, Cáncer de cabeza-cuello.
- Personas con tratamiento activo contra el cáncer.
Es por ello que gran porcentaje de estos pacientes se recomienda el uso de mascarillas y en aquellos pacientes con tratamiento activo, según la indicación del médico Oncólogo, debe utilizarla de igual manera.
En cuanto a la implementación de un programa de kinesiología en estos pacientes, para la prevención de la propagación y contagio de COVID-19, tenemos que:
- Paciente Ambulatorio:
- Si se encuentra bajo tratamiento antineoplásico, se recomienda no realizar terapia física con supervisión directa y sí utilizar los recursos de TELEMEDICINA.
- Paciente Hospitalizados:
- Bajo tratamiento antineoplásico/inmunocompetente 🡺 Continuar con terapia física.
- Bajo tratamiento antineoplásico/inmunodeprimido 🡺 Suspender terapia física.
Por tanto en aquellos pacientes que cursen con cáncer o sean sobrevivientes de cáncer, se recomienda el ejercicio físico regular como una de las principales estrategias no farmacológicas con la que cuenta el kinesiólogo. El ejercicio físico regular está asociado con un menor riesgo de mortalidad. Principalmente como consecuencia de un efecto protector cardiovascular, disminuye el riesgo de sufrir un infarto y de desarrollar diabetes tipo II. Sumado a esto, el ejercicio regular se ha mostrado eficaz en la prevención de ciertos tipos de cáncer, incrementa la densidad mineral ósea, disminuye el dolor osteoarticular y mejora la función cognitiva, reduciendo el riesgo de padecer demencia y Alzheimer. Además, los beneficios psicosociales del ejercicio adquieren especial protagonismo, combatiendo el aislamiento, la depresión y la ansiedad y favoreciendo la autoestima y cohesión social. Es por ello que el programa de actividad física a realizar debe ser personalizado, tomando en consideración las características fisiológicas del paciente y contemplar sus tendencias, gustos y deseos en cuanto a las intervenciones a realizar para favorecer la efectividad del tratamiento.
Francisca Silva Valdés
Kinesiólogo
Diplomada en Kinesiología en Cáncer, UC.
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