Disfagia infantil: ¡Mi hijo no quiere comer!
La disfagia en niños es más común de lo que pensamos. Muchos padres se preocupan porque sus hijos no quieren comer, lloran y se ponen irritables a la hora de alimentarse, sin embargo, esto más que ser una simple pataleta, puede ir más allá.
Los músculos implicados en la deglución y el habla son los mismos, por lo que si los niños no tienen la capacidad para manejar alimentos de variadas texturas tampoco tendrán la capacidad para pronunciar adecuadamente los sonidos del habla.
La disfagia infantil, además de traer desnutrición, a un futuro llevará alteraciones en el desarrollo de los sonidos del habla y problemas odontológicos, es por esto que se hace necesaria la detección y tratamiento temprano. La experiencia nos dice que si este problema no es tratado tempranamente, el niño crecerá teniendo una limitación en la ingesta de alimentos y afectará su salud física y social.
Lo importante es que a los 3 años de edad los niños sean capaces de comer distintas texturas. No obstante, hay algunos que sólo aceptan alimentos líquidos o semisólidos, no mastican correctamente y se sacan los alimentos de la boca. Es ahí que debemos poner atención.
Algunos indicadores
Algunos indicadores de problemas de alimentación en niños, por los cuales usted debería pedir una evaluación fonoaudiológica, son:
- Babean excesivo después de los nueves meses
- Tosen o se ahogan con el alimento
- No quieren comer
- Dificultad para masticar a los 18 meses
- Sienten náuseas o tosen con algún alimento específico
- Mastican alimentos sólidos y luego se los sacan de la boca
- Prefieren tomar líquidos a comer alimentos más sólidos
- Rechazan alimentos por las texturas
- Son selectivos con la temperatura de los alimentos
- Rechazan probar nuevos alimentos
- Prefieren tomar mamadera, rechazan los vasos a los 2 años
- No logran subir de peso
- Comen siempre lo mismo, rechazan probar alimentos nuevos
- No pueden mantener el alimento dentro de la boca mientras comen
Alimentación en lactantes
Para una buena alimentación en lactantes se requiere una coordinada secuencia en la succión, deglución y respiración, los que se pueden ver afectado por distintos daños del sistema nervioso, lo que lleva a dificultades como succión débil o lenta. Es por esto, que se requiere de la intervención por parte de un fonoaudiólogo para ayudar a mejorar la nutrición de los menores.
Pida una evaluación fonoaudiológica si su bebé:
- No acepta ser amamantado
- Se cansa rápidamente al tomar su mamadera o al ser amamantado
- Muerde objetos excesivamente
- No se mete los juguetes a la boca
- Llora cuando le va a dar comida
- No se interesa por la comida de padre o hermanos
- No logra subir de peso
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